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Renovamos el porfolio en nuestro sitio web: adurizescritura.com.ar


Luego de años sin tocarlo, en Adúriz Escritura actualizamos nuestro porfolio. El nuevo catálogo permite echar un vistazo a las principales piezas que hemos desarrollado en el último tiempo: revistas, sitios web, intranets, brochures, libros institucionales, memorias y reportes, entre otras.

Como antes, acompañamos las imágenes del porfolio con breves descripciones. Estas intentan reflejar el rol que las piezas desempeñaron en las estrategias de comunicación de las que formaron parte. Sea que hayamos sido los responsables de esas estrategias o simplemente los ejecutores, que hayamos trabajado solos o en asociación con otros, siempre pretendimos que nuestros productos trasciendan las situaciones puntuales de comunicación, y testimonien culturas, identidades, modos de ser.

En la semana iremos subiendo alguno de los trabajos en Facebook, para que puedan dejarnos su opinión, algo que nos encantaría recibir.

Los esperamos.


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Escribimos el libro de los 25 años de McDonald’s en la Argentina

Finalmente, salió a la luz el libro de los 25 años de McDonald’s en la Argentina, del que les hablamos en este post . Puntualmente, reconstruye en diez capítulos la trayectoria de Arcos Dorados, la compañía que está detrás de la marca y que hoy tiene alcance latinoamericano.

El desafío de este proyecto era describir por primera vez una historia que nunca había sido contada (y mucho menos plasmada por escrito). Para ello, hicimos entrevistas presenciales a más de 20 personas, directivos y antiguos proveedores y empleados, que nos dieron su propia visión de la compañía, nos trasmitieron los valores que la caracterizan y nos contaron sus anécdotas.

Con toda la información reunida, establecimos una lógica en la narración que nos permitiera contar la historia de Arcos Dorados en paralelo con la situación socioeconómica del país. Para cada década elaboramos un concepto distintivo; la del 80, por ejemplo, trató la llegada de la marca y el comienzo de su relación con los argentinos. También dedicamos capítulos a las áreas y personas claves para la compañía: la historia de la comida y los locales, y el vínculo con proveedores y empleados, entre otros temas, ocuparon esas páginas.

En cada caso, escribimos un texto central con la información más relevante. Junto a él, incluimos destacados, fotos con epígrafes, infografías y recuadros que presentaran distintos niveles de lectura y ayudaran al público a acercarse al texto de diferentes modos.

El resultado, a nuestro modo de ver, es un libro, que a la vez que refleja la historia de la compañía, trasmite sus valores y el modo de ser de su gente.

La vida bien escrita de William Zinsser

Acabo de terminar de leer Writing about Your Life de William Zinsser. En una clásica maniobra suya, el escritor norteamericano escribe sus memorias y mientras lo hace, intercala consejos sobre cómo escribir una. (Acá van algunos ejemplos: usar como material aquello que resuene emocionalmente, no preocuparse por la opinión de familiares, encontrar un punto de vista que dé unidad a tu texto, etc.)

Pero más allá de sus aspectos prácticos, el libro de Zinsser es tan o más interesante por la historia qué cuenta: la vida de un escritor. Uno no del todo convencional, aclaremos. Zinnser, un periodista neoyorquino que ganó celebridad a partir del millón de ejemplares que vendió su libro On Writing Well, construyó una vida alrededor de las letras, pero sin tocar la literatura. Es más: fue un defensor tenaz del “non-fiction” como un género igualmente prestigioso.

Es que menos escribir literatura, Zinsser hizo de todo: trabajó como periodista en el New York Herald Tribune –el diario que tiempo después sería desplazado por un más contemporáneo New York Times-, fue articulero free-lance para revistas como Life, dio clases de redacción en Yale, se desempeño como editor de la empresa Book of the Month , y en el medio se las ingenió para ser autor de 8 libros de temas variados. Actualmente escribe una columna todos los viernes para The American Scholar y toca el piano. Bastante actividad para alguien que ya está pisando los noventa años.



Sin palabras innecesarias

Al leer su biografía, uno tiene la sensación de estar en presencia de alguien que contribuyó enormemente a afianzar la prosa clara, orientada al lector, que caracteriza al Estados Unidos de posguerra. Cómo su país por aquellos años del siglo veinte, la prosa de Zinsser es vigorosa, productiva, llana, positiva. Sus oraciones cortas y activas, sus párrafos sólidos de point sentences directas y precisas, son un buen espejo de esa sociedad optimista y triunfante, que se siente construyendo un nuevo mundo.

“¿Quién puede entender el lenguaje viscoso del comercio cotidiano de los Estados Unidos?”, escribía allá por mediados de la década de los setenta en el inicio del segundo capítulo de su libro On Writing Well. "¿Quién puede entender un memo, un reporte corporativo, una carta de negocios, una nota enviada por un banco? […] El fárrago de palabras es la enfermedad de la escritura americana. Somos una sociedad ahogándose en palabras innecesarias, construcciones circulares, adornos pomposos y jergas sin sentido”, denunciaba, entusiasmado por remover los obstáculos y posicionar la escritura como una garantía de desarrollo de una sociedad democrática.

La validez de su legado

Pero el mundo ya no es ese que Zinsser describía apasionadamente. Y aunque muchos de sus presupuestos continúen teniendo plena vigencia –la claridad, la funcionalidad de los textos, la economía de palabras, etc.-, ya empieza a haber suficiente evidencia de que no todos ellos encajan en los modelos de prosa más fragmentarios, colectivos y abiertos que caracterizan estos nuevos tiempos. Ahora, en todo caso, tratamos de armar recorridos con esos fragmentos e invitamos a nuestros lectores a participar lo más posible del proceso.

Igual, estas razones no deberían ser un impedimento para disfrutar de las pequeñas y encantadoras historias de este neoyorquino de clase media. Ahí están para nuestro placer sus anécdotas de aulas y redacciones â la Hemingway, sus semblanzas de personajes, sus reflexiones sobre el oficio. Todas presentadas con una prosa liviana y ágil cuyos mecanismos sigue valiendo la pena desentrañar.

Sí. Aunque el mundo se haya vuelto un lugar más vertiginoso, con poco lugar para comienzos, desarrollos y finales perfectamente estructurados. Aún en él, se siguen necesitando párrafos bien construidos, sin palabras de más.




Volvió Cassany, para profesionales y empresas


El libro nos gusta y suele estar presente en nuestras charlas de clase, en las bibliografías que hacemos para esas clases, en artículos y en posts . Es la Cocina de la escritura, próximo a cumplir los diez años, tiempo en que se ha ganado los primeros lugares entre las obras de referencia sobre escribir. Agotando edición tras edición, se ha convertido en algo así como el Strunk & White en castellano.
La Cocina está apoyado en la noción de que escribir es una destreza, un oficio. Ni una actividad mecánica como la pintan esos antiguos manuales de redacción tan gramaticales y normativos, ni una labor esotérica, como se desprende de algunos ensayos de entusiastas activistas de la expresión y la creatividad.
Por el contrario, Cassany muestra cómo es el proceso de componer un escrito. Un proceso complejo que incluye la aplicación de estrategias, el bosquejo de posibles lectores, la interacción social, la organización de contenidos, la aplicación de técnicas puntuales, etc. Y también, por supuesto, dosis variables de creatividad y conocimiento de la lengua.
Sin embargo, uno de los méritos claves del libro –y seguramente uno de los más importantes para sostener su éxito durante tanto tiempo— es lo bien escrito que está. Cassany logra que La Cocina sea el mejor ejemplo de lo que propone en sus páginas: una prosa clara, bien estructurada, ágil y, sobre todo, muy amistosa. El tono justo de divulgación que tan difícil resulta encontrar en la literatura científica en castellano.
Pues bien, recientemente Cassany ha enfocado en las organizaciones y sus profesionales. A fines del año pasado y también editado por Anagrama, el lingüista catalán lanzó Afilar el lapicero, un manual dirigido exclusivamente a quienes deben escribir en su trabajo.
Como una suerte de complemento de La cocina, pero pensado para ser leído independientemente, Afilar el lapicero enseña a sobrevivir con los géneros y el estilo de las organizaciones. Y tan importante como eso, con algunas de las situaciones que se viven a diario en ella a la hora de escribir. Como, por ejemplo, las relaciones que establecen escritores y lectores en un ámbito organizacional, muchas veces tortuosas. A saber: un directivo importante pide un informe, ¿elaboro un pequeño tratado que refleje a las claras mis conocimientos o elaboro un texto breve que responda a sus necesidades puntuales y a su tiempo escaso de lectura? Y también: la revista científica en la que deseo publicar promueve un estilo arcaico y complejo, ¿adhiero a su estilo barroco o me la juego con un paper de lenguaje claro?
Así, sin demasiadas pretensiones pero con muchos aciertos, el libro ofrece descripciones de cómo estructurar un informe o un artículo, estrategias para manejar correspondencia, consejos para titular y soluciones a los problemas de estilo que denuncia (oraciones largas, ausencia de párrafos y verbos, predominio de la voz pasiva, etc.).
En conclusión, los que anden por empresas, estudios y academias dense una vuelta por Afilar el lapicero. Tanto si los problemas les resultan familiares –en el peor de los casos el libro ayudará a ordenar y conceptualizar información dispersa— como si desesperadamente necesitan una mano para empezar a elaborar mejores textos.