Al revés, no es lo mismo


¿Manpower seleccionando un escritor para que viaje por Europa en el nuevo Citroên y cuente sus experiencias en un blog? ¿Quién será el selector? ¿Qué técnicas de entrevista usará para asegurarse de que luego las historias estén bien contadas?

La idea seguro funciona con un buen escritor en un mal auto, como lo prueban, por ejemplo, las travesías de Martín Caparrós en un Renault 12 por el interior de la Argentina. Al revés, no creo. Todo hace pensar que habrá muchos postulantes para la entrevista y pocos lectores para el blog.



Redactores cool

Entre ayer y hoy, hemos ido recibiendo saludos y felicitaciones varias por el nuevo sitio, la mayoría por mail. Muchas gracias a todos los que nos hicieron llegar su aliento y buenos deseos.

Pero de todos esas felicitaciones, hay una que me resultó irresistible. Fue la de Matthew Stibbe, redactor en jefe de Articulate y responsable de uno de los mejores blogs sobre redacción profesional: Bad Language.

A partir de un comentario que hice a uno de sus posts, Matthew aprovechó para darse una vuelta por nuestro nuevo sitio y dijo que nuestro equipo "looks like the coolest copywriting company in the world". Imbatible.

Arrancamos de nuevo

Antes de que termine el año, pudimos nosotros también terminar algunas cosas, entre ellas las que se refieren a nuestra propia comunicación: relanzamos nuestra página y nuestro blog, cada uno ahora con identidad independiente.

Entre un asunto y otro, la pequeña temporada de renovación terminó estirándose a un año y medio. Un tiempo más que suficiente para dispersar a la pequeña comunidad de seguidores que habíamos sabido conseguir. Si alguno quedó por ahí, vuelva por favor.

Como antes, iremos subiendo noticias y comentarios sobre todo aquello que nos gusta sobre la práctica de escribir profesionalmente. Y también, alguna que otra novedad sobre nuestro trabajo.

Respecto de los contenidos del blog anterior, tiramos los que eran meros anuncios o cuestiones de agenda, y rescatamos lo demás. No es que pensemos que haya mucho valor en lo que conservamos: nos ganó la voluntad de dejar una constancia documental de nuestro modesto pasado digital. Los comentarios, a veces tan o más interesantes que los propios posts, quedaron en el camino, lamentablemente.

En fin, blog nuevo, vida nueva. En los próximos días, como los jugadores que vuelven a la cancha luego de una larga temporada, trataremos de ir encontrando un ritmo sostenido de publicación. Nos estamos escribiendo, entonces.

Actualizamos el manual de estilo del Santander Río


A principios de 2004 sacamos junto el equipo de Comunicación Interna del Santander Río su primer manual de Estilo. Inspirado en los manuales de los diarios argentinos y españoles, el manual sentaba un estilo para la comunicación escrita del banco – lenguaje llano, anti burocrático- y describía los principales géneros de sus publicaciones. Y como complemento, incluía
un glosario,
un breve manual de dudas
consejos para escribir.

El trabajo fue bastante exhaustivo e incluso nos valió al equipo de Comunicación Interna de aquel entonces –Juan Pablo Franco y Paola Cordone- y a nosotros una mención en los premios Eikon.

Hoy, cinco años después, junto a Juliana Maíz Casas, la responsable actual, actualizamos el manual. ¿Las principales novedades? Incorporamos las características del lenguaje 2.0 (el banco tiene varios blogs internos) y destacamos todo aquello que favorezca que sea percibido como una ayuda efectiva para escribir mejor.

La nueva versión, entonces, es digital, más corta, más apelativa y llena de enlaces intertextuales.

Los redactores se divierten

Este es el decálogo que armó Ivana Basset, editora de Librosenred.com y amiga de la casa, para entretener al más de medio millón de suscriptores que tiene su boletín. Aparentemente estaría inspirado por muchos de los pedidos de publicación que recibe de escritores noveles.
Es la clase de chiste que nos divierte a redactores, correctores y profesoras de lengua. Ya sé, ya sé: cosas como éstas son las que nos alejan de los lugares de la verdadera diversión. Disimulen sonrisas y aires de maestrito, entonces, y lean los 20 consejos de Basset para escribir mejor.
1. Lo primero: conoser vien la hortografia.
2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que usted no caigan en aquello errores.
3. Ponga comas puntos signos de interrogación o dos puntos rayas siempre que corresponda si no poco se entienden las relaciones entre las palabras la jerarquía entre las ideas. Y cuando, use los signos de: puntuación, póngalos; correctamente!.
4. Lo mejor es esquivar la reiteración de sonidos en la oración. La proposición es buscar una opción que no rime con lo dicho con antelación.
5. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido reiteradamente.
6. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las más enaltecidas ideas.
7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios. Tratando siempre, sobre todo, de no estar empezando una frase con uno.
8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.
9. Tome el toro por las astas, haga de tripas corazón y no caiga en refranes comunes. Calavera no chilla.
10. ¡Voto al chápiro!... creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas que obscurecen el texto.
11. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.
12. ¡¡¡Por el amor de Dios!!!!, no abuse de las exclamaciones. NI de las Mayúsculas.
Recuerde, además, que la cantidad de puntos suspensivos es siempre fija....... (¡solo tres!)
13. Pone cuidado en las conjugaciones cuando escribáis.
14. No utilice nunca doble negación.
15. Evite usar el adjetivo "mismo" como si fuera un pronombre; el mismo está para otra cosa.
16. Aunque se usen poco, es importante emplear los apóstrofo's correctamente.
17. No olvide poner las tildes que correspondan. Mas aun cuando es importante conocer cual es la significacion de una palabra, en caso de que haya una opcion con tilde y sin ella.
18. Procure "no poner" comillas "innecesariamente". No es un recurso para "resaltar" sino para "mencionar" una "voz ajena" al texto.
19. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
20. Y con respecto a frases fragmentadas

Cassany, en sus propias palabras

Algunas frases sueltas de Afilar el lapicero, para cerrar el post anterior.
"También es una idea extendida que los empleados de la empresa y las profesiones liberales no necesitan más formación en lengua [que la que provee le escuela]; que los médicos, los químicos o los abogados -por citar sólo tres ejemplos- no tiene que escribir. [...]
Es falso. En la práctica, la mayoría de las profesiones calificadas requiere requiere algún tipo de transacción oral y escrita, más o menos específica o sofisticada." (Pag. 12)
"La investigación sobre las dificultades de comprensión de los escritos administrativos y judiciales muestra que la sintaxis compleja es uno de los principales obstáculos." (Pag. 97)
"En un mundo cada vez más competitivo y globalizado, la calidad comunicativa es un valor indispensable. Los ciudadanos elegimos las empresas que nos escriben en nuestra lengua con claridad, pulcritud y eficacia." (Pag. 159)
"Una de las cosas que constaté mientras trabajaba como profesor de redacción en varias empresas es la relevancia que tiene la escritura. He escrito constatar porque ya sabía, como lingüista y como docente universitario, que saber escribir otorga poder." (Pag. 167)

Volvió Cassany, para profesionales y empresas


El libro nos gusta y suele estar presente en nuestras charlas de clase, en las bibliografías que hacemos para esas clases, en artículos y en posts . Es la Cocina de la escritura, próximo a cumplir los diez años, tiempo en que se ha ganado los primeros lugares entre las obras de referencia sobre escribir. Agotando edición tras edición, se ha convertido en algo así como el Strunk & White en castellano.
La Cocina está apoyado en la noción de que escribir es una destreza, un oficio. Ni una actividad mecánica como la pintan esos antiguos manuales de redacción tan gramaticales y normativos, ni una labor esotérica, como se desprende de algunos ensayos de entusiastas activistas de la expresión y la creatividad.
Por el contrario, Cassany muestra cómo es el proceso de componer un escrito. Un proceso complejo que incluye la aplicación de estrategias, el bosquejo de posibles lectores, la interacción social, la organización de contenidos, la aplicación de técnicas puntuales, etc. Y también, por supuesto, dosis variables de creatividad y conocimiento de la lengua.
Sin embargo, uno de los méritos claves del libro –y seguramente uno de los más importantes para sostener su éxito durante tanto tiempo— es lo bien escrito que está. Cassany logra que La Cocina sea el mejor ejemplo de lo que propone en sus páginas: una prosa clara, bien estructurada, ágil y, sobre todo, muy amistosa. El tono justo de divulgación que tan difícil resulta encontrar en la literatura científica en castellano.
Pues bien, recientemente Cassany ha enfocado en las organizaciones y sus profesionales. A fines del año pasado y también editado por Anagrama, el lingüista catalán lanzó Afilar el lapicero, un manual dirigido exclusivamente a quienes deben escribir en su trabajo.
Como una suerte de complemento de La cocina, pero pensado para ser leído independientemente, Afilar el lapicero enseña a sobrevivir con los géneros y el estilo de las organizaciones. Y tan importante como eso, con algunas de las situaciones que se viven a diario en ella a la hora de escribir. Como, por ejemplo, las relaciones que establecen escritores y lectores en un ámbito organizacional, muchas veces tortuosas. A saber: un directivo importante pide un informe, ¿elaboro un pequeño tratado que refleje a las claras mis conocimientos o elaboro un texto breve que responda a sus necesidades puntuales y a su tiempo escaso de lectura? Y también: la revista científica en la que deseo publicar promueve un estilo arcaico y complejo, ¿adhiero a su estilo barroco o me la juego con un paper de lenguaje claro?
Así, sin demasiadas pretensiones pero con muchos aciertos, el libro ofrece descripciones de cómo estructurar un informe o un artículo, estrategias para manejar correspondencia, consejos para titular y soluciones a los problemas de estilo que denuncia (oraciones largas, ausencia de párrafos y verbos, predominio de la voz pasiva, etc.).
En conclusión, los que anden por empresas, estudios y academias dense una vuelta por Afilar el lapicero. Tanto si los problemas les resultan familiares –en el peor de los casos el libro ayudará a ordenar y conceptualizar información dispersa— como si desesperadamente necesitan una mano para empezar a elaborar mejores textos.